miércoles, 3 de septiembre de 2014

Exorcismo en Cochabamba: una mujer de campo boliviana maldice en latín y arameo; lo recoge la prensa - ReL

Exorcismo en Cochabamba: una mujer de campo boliviana maldice en latín y arameo; lo recoge la prensa - ReL

Exorcismo en Cochabamba: una mujer de campo boliviana maldice en latín y arameo; lo recoge la prensa

El diario La Razón, de Bolivia, presenció una sesión de exorcismo en una capilla de Cochabamba. Magdalena, una boliviana de 37 años, siente influencia del demonio en su cuerpo desde hace siete años.

El padre Miguel Manzanera tiene el permiso del Arzobispado de Cochabamba para exorcizar. En 36 años ha conjurado demonios en al menos 20 personas

De repente Magdalena encorva su cuerpo y cambia su voz. Habla en latín y arameo para maldecir. El padre Miguel reza, le echa el agua bendita y le acerca la cruz, pero todo eso la enfurece. Éste es el clímax del exorcismo: Dios luchando contra el demonio.

"Te exorcizo a ti, espíritu inmundo; tú que eres un maligno. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo (hace la señal de la cruz en la frente de Magdalena) te ordeno que te marches (…). Señor Dios, bondadoso y misericordioso, bendice a esta mujer, que en tu nombre vamos a darle esta agua santa para liberarla", reza el padre Miguel Manzanera al echar el agua bendita sobre la mujer.

Al sentir el agua, ella gruñe muy fuerte y su voz se parece a la de un hombre. Empieza a gemir y a maldecir en latín y arameo, como describe el sacerdote. Pero Magdalena, una mujer humilde de 37 años que vive en el área rural, desconoce en su lucidez ambos idiomas.

Éste es el primer exorcismo que presencia un medio impreso en el país. La capilla del Arzobispado de Cochabamba es el sitio del ritual.

Después del Concilio Vaticano II (1962-1965), una asamblea católica mundial, el dogma de la existencia del diablo pasó a ser "parte vergonzosa de la doctrina", por lo que muchos creyentes lo ignoraron. Sin embargo, por primera vez, el Vaticano reconoció el 13 de junio de este año a la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE).

El sacerdote cuenta previamente que el arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, le autorizó exorcizar a dos personas ante la necesidad de su situación.

Una de ellas es Magdalena, quien tras mucha insistencia se presta a la producción fotográfica para La Razón, aunque todo da un giro real cuando el agua bendita toca su cuerpo.

-"Belcebú, sal fuera, sal fuera. ¿Cuándo vas a salir?", arenga el cura, que lleva un traje blanco (alba) y una estola morada.

-"Somos muchos", dice ella con una voz más suave que la del principio. La mujer baja los brazos y aprieta fuerte el reclinatorio en el que se postra. Se desvanece, tose y vomita, pero luego reacciona; mira fijamente al padre y le agrede.

-"Cállate, maligno, cállate", le recrimina el hombre de la cruz.



El padre Miguel Manzanera, español, es responsable de la Comisión de Doctrina y Fe de la Conferencia Episcopal Boliviana y vicario judicial del Arzobispado de Cochabamba... y exorcista cuando un caso lo requiere

La poseída tiene en frente tres imágenes diferentes de Jesucristo, a las que mira con rencor mientras mueve la cabeza de un lado a otro. El sacerdote sigue rezando e "interrogando" a los demonios.

Al fondo de la pequeña capilla se escuchan oraciones en voz baja: la tía, Nancy, la acompaña y llora al verla así.

Media hora antes del ritual, Magdalena saludaba al equipo de este rotativo con una sonrisa; se muestra amable y carismática. Al preguntarle sobre su situación, su semblante cambia y hace un gesto que hasta parece de vergüenza. "Tengo una influencia demoniaca desde que era una niña. La gente lo hizo por venganza contra mi papá; yo era su preferida", cuenta.

El padre Miguel llegó al país hace dos semanas de Europa, tras una ausencia de medio año, aunque mantuvo contacto con este diario desde hace dos meses para abordar esta crónica. Entonces, Magdalena fue ansiosa en su búsqueda porque —asegura— es el único que le ofrece paz desde hace dos años con estos rituales.

Ella llega a la capilla con un bolso, saluda y abraza al cura. Saca una botella de agua y sal para que sean convertidas en agua bendita, luego una cruz que lleva consigo.



Capilla del arzobispado de Cochabamba, con Magdalena y el padre Miguel

El religioso lleva más de 15 minutos, con un crucifijo y un manual de oraciones, luchando en la capilla contra el ser maligno en la mujer. Un llanto incontenible invade a la poseída y lanza más insultos, esta vez contra la Virgen María: "¡Maldita mujer, maldita!". Enseguida, él invoca a los santos católicos para pedir su ayuda espiritual contra Satanás.

-"Su madre no es una santa", dice ella con una voz extraña.

-"¿A cuál madre te refieres?", replica el exorcista.

-"Esa vieja rezadora, esa maldita", contesta. El agua bendita toca nuevamente su cuerpo y se oye un grito con llanto: "¡Me quema, me quema, ya no más!".

-"Aquí nos vamos a quedar" es la respuesta que el padre recibe tras 24 minutos de exorcismo; pero no se da por vencido y le ordena besar el crucifijo, la mujer se rehusa. La estola morada es puesta en la cabeza de la poseída y esta vez sí consigue el beso en la cruz, el signo bendito más fuerte.

De repente, en el ambiente ya no se escuchan las maldiciones y el exorcista hace su última frase del ritual. "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén".

Magdalena termina desvanecida en el reclinatorio y tras unos minutos se levanta y vuelve a ser la amable mujer del principio, y no recuerda absolutamente nada de lo que le acaba de suceder.

Expresa que empezó a sentir las manifestaciones desde hace siete años, cuando se deprimía sin razón alguna, y poco tiempo después le entraba la ansiedad y pensamientos demasiado obsesivos.

Cuenta que con mucha reserva acude ante su exorcista una vez por mes o cada seis semanas.

Contadas personas en su familia conocen lo que le ocurre, una de las razones por las que se niega a las fotografías, en un principio. A ello, se suma el temor al rechazo de su entorno, pues ve difícil que alguien ajeno la comprenda.

Al preguntarle cómo se siente después del ritual, asegura que mejor espiritualmente, aunque físicamente con dolor.

"Después de cada exorcismo vuelve la paz y la calma, pero físicamente siento como si me hubieran dado una paliza, porque me duele todo".

El padre Miguel comenta que es muy difícil expulsar a los demonios porque —en su experiencia— "se agarran a la gente", y que a veces las luchas con los espíritus malignos duran años.

Durante sus 36 años en el país, al menos 20 personas pasaron voluntariamente por su exorcismo. A todo ello se suman los llamados que recibe de autoridades y de familiares para ayudar a resolver casos de asesinatos, que son cometidos por individuos supuestamente poseídos por el diablo.

De origen español, Miguel Manzanera es responsable de la Comisión de Doctrina y Fe de la Conferencia Episcopal Boliviana y vicario judicial del Arzobispado de Cochabamba. Le derivan todo lo referente a casos de exorcismo en el país.

"Puedo dar fe de que estas personas cuentan cosas espantosas, sienten ruidos, les caen objetos, que hay alguien a su lado que los ataca. He tenido varios casos y los he atendido con cierto éxito", cuenta.

Recuerda el caso de una doctora de La Paz a quien —dice— el diablo le tocaba el hombro para decirle "te he encontrado de nuevo". "El demonio la hacía pelear con su marido, otro católico, al punto de que en una ocasión casi se matan con cuchillos".

Pero el caso más violento fue el de una joven que llegó con su papá a pedir ayuda al cura. Su agresividad era tal que tuvieron que sujetarla; ella no paraba de decir con una voz masculina que su padre vivía debajo de la tierra.

Tras la historia, La Razón deja a solas al religioso y a Magdalena. Tienen mucho que hablar.

La Conferencia Episcopal Boliviana asegura que un obispo tiene la tarea de asignar a un sacerdote. En el mundo existen cerca de 250 sacerdotes reconocidos por el Vaticano como exorcistas oficiales, quienes están presentes en una treintena de países, pero Bolivia aún no tiene uno de manera oficial.

"En Bolivia no conozco a un sacerdote que tenga autorización plena para exorcizar. La Iglesia debería tener más conciencia de la necesidad de formarlos. Es un problema real que no se puede ocultar", expresa el padre Miguel Manzanera, de la Comisión de Doctrina de Fe de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB).

La Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) fue reconocida, mediante decreto, el 13 de junio de este año por la Congregación para el Clero, encargada en el Vaticano de supervisar temas relacionados a sacerdote y diáconos que no pertenecen a órdenes religiosas.

El grupo está conformado por cerca de 250 sacerdotes, que ahora cuentan con personalidad jurídica de asociación internacional de fieles. Ellos estan dispersos en 30 países, pero ninguno en Bolivia.

"Mi caso es a medias porque solo estoy autorizado para exorcizar a algunos. Muchas veces vienen personas y hay que atenderlas", señala el religioso, que realizó un curso de exorcismo durante su formación como cura.

Antes del Concilio Vaticano II, las personas que se ordenaban como curas recibían un curso de exorcismo, una formación que fue eliminada en la actualidad.

Al respecto, el secretario general de la CEB, monseñor Eugenio Scarpellini, explica que es tarea de cada obispo de las jurisdicciones eclesiásticas prever el nombramiento de un sacerdote que esté habilitado para tal servicio pastoral, y que no es necesario un reconocimiento de la Santa Sede.

Para Manzanera, este tema aún no recibe la importancia que merece porque —considera— se pretende ocultar un poco la existencia del diablo, al punto de que actualmente muchos ya no creen en él, incluidos algunos curas. "No olvidemos que el papa Francisco habla del demonio y ha comentado en varias ocasiones que tenemos que defendernos de él".

Después del reconocimiento de la AIE, las iglesias de varios países ahondaron en este tema. Por ejemplo, Chile nombró en abril a su primer sacerdote exorcista, mediante decreto. En julio, en México se dio un curso de exorcismo a 40 obispos, y en Madrid (España) se fundó incluso una escuela para que los curas aprendan el ritual.

Scarpellini expresa que el tema es muy sensible y crea emoción en la población creyente. "La Iglesia Católica reconoce la presencia del mal en el mundo y en la persona, al punto de que puede alterarle la vida y su equilibrio. Al mismo tiempo no todos los casos que la gente juzga como posesión del demonio lo son realmente, pues existe otra explicación de carácter científico".

El padre Miguel Manzanera señala que la mayoría de los conjuros se realiza en mujeres. Aunque desconoce con precisión las causas, considera que puede influir la debilidad psicológica. Especialistas en psicología lo atribuyen a la vulnerabilidad anímica.

"La mayoría de los casos que he atendido son mujeres. En general, suelen ser mujeres. Pero exactamente no sé explicar por qué. Es un dato muy curioso y posiblemente se deba a que ellas son más débiles psicológicamente hablando", comenta el religioso.

Menciona que en la Biblia aparece la figura de Eva, que fue la primera que desobedeció a Dios. "Es posible que tenga que ver algo con eso, que la mujer tiene la capacidad de seducir al marido".

Para el psicólogo Gustavo Mejía, este aspecto puede deberse a que ellas son más emocionales que los hombres. "Todo el pensamiento negativo afecta más a una persona desde la perspectiva de las emociones. Deduzco que se da en mujeres por esta causa".

Su colega Katia Oporto considera que tiene una relación con la parte hormonal de la mujer, que la afecta más en periodos menstruales y en cambios del ciclo de la luna. "Son condiciones emocionales con las cuales la mujer suele tender a padecer estos ataques y más si hay influencia religiosa".

Ricardo López, también psicólogo, dice que en el último manual de diagnóstico psiquiátrico la influencia del demonio fue incorporada a los trastornos disociativos (problemas de identidad). "La posesión de demonio en el cuerpo de alguien es un trastorno mental".

Publicado en La-Razon.com (Bolivia) el 31 de agosto de 2014; en el diario boliviano se pueden escuchar 9 minutos de audio del exorcismo, con gritos e invocaciones




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lunes, 1 de septiembre de 2014

El Hijo Pródigo

El hijo perdido y el hijo fiel: El hijo pródigo.
LA MISERICORDIA DE DIOS

11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos.12 El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda.13 Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
14 «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre.
«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.' 22 Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.
25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. 29 Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!'
31 «Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'»

Parábola del hijo pródigo


Murillo, El retorno del hijo pródigo, Washington D.C., National Gallery of Art.
La parábola del hijo pródigo es el término popular que describe a una de las parábolas de Jesús de Nazaret recogida en el Nuevo Testamento, específicamente en el evangelio según San Lucas, capítulo 15, versículos del 11 al 32.
Índice
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1 Sentido de la Parábola
2 Personajes de la Parábola
2.1 Hijo pródigo
2.2 Padre misericordioso
2.3 Primogénito
3 Enseñanza fundamental
4 Punto de Vista Judío Nazareno
5 En las artes
5.1 Artes plásticas
5.2 Artes escénicas
5.3 Literatura
6 Texto bíblico
7 Bibliografía
8 Enlaces externos
Sentido de la Parábola[editar]
Esta parábola, como muchas otras de Jesús (Véase: Parábola del fariseo y el publicano) se enmarca como respuesta a una crítica de los fariseos y los escribas, expertos judíos en la Ley mosaica, que estos le propinaban por andar y compartir en presencia de pecadores. La parábola fundamentalmente recalca lamisericordia de Dios hacia los pecadores arrepentidos y su alegría ante la conversión de los descarriados; esto ha llevado a muchos teólogos y expertos bíblicos a pensar que el nombre de la parábola debería ser “el padre misericordioso”, en lugar de “el hijo pródigo”. En efecto el enfoque de la parábola no es el hijo joven, rebelde y luego arrepentido, sino el padre que espera y corre para dar la bienvenida al hogar a su hijo. El mensaje teológico que brinda esta parábola constituye la cimentación de la prédica de Cristo, siempre guiada a la conversión de los pecadores, al perdón de los pecados y al rechazo a los formalismos que apartan al creyente de la verdadera fe y misericordia.
Personajes de la Parábola[editar]
Hijo pródigo[editar]
Es sobre quien gira la historia aparente, pues es quien hila las tres escenas de esta, el pecado, el arrepentimiento y el perdón. Representa a la humanidad pecadora y descarriada que se ha olvidado de Dios. Su entrada comienza informándonos que es el menor de dos hermanos y que le pide al padre su parte de la herencia. Teológicamente podría interpretarse a dicha herencia como los dones y gracias que Dios pone en cada uno de nosotros, por lo que la escena rememora el Jardín de Edén en el momento de la caída en el pecado; el hijo exige su libertad para usarla fuera de la voluntad de su padre. Posteriormente se señala que malgasta esa herencia viviendo como un libertino, o sea su pecado no está tanto en la reclamación de su libertad como en la utilización descarriada de la misma que lo lleva al fracaso. Otro factor a tener en cuenta es que, para la comunidad Judía de ese tiempo, el cerdo era un animal abominable tal como se describe en la ley de Moisés (Lv 11.7), ni aún se podía criar, esto enseña que el pecado y la vida de libertinaje lleva al hijo pródigo, en un acto desesperado, a cometer un acto abominable y como consecuencia, empeora más su situación.
Esta parábola describe posteriormente la escena del arrepentimiento. Tras la vida de derroche y libertinaje, el hijo cae en la miseria y reflexiona acerca de su provecho personal y cae en cuenta que le traerá mayor bienestar regresar donde el padre que seguir por su cuenta. Aquí hay varios aspectos muy interesantes desde una perspectiva teológica, en primer lugar refleja que las desgracias que provoca el pecado no son castigos divinos sino resultado de las malas acciones que siempre acaban mal, por otro lado refleja una actitud interesada en la conversión, es decir se arrepiente racionalmente y no sentimentalmente, va buscando un provecho personal y no la santidad en sí, de ahí que prepare una disculpa para el padre en la que le pida que lo acepte como trabajador. Parte de regreso a casa de su padre y encuentra en este un perdón incondicional. Se puede decir que su verdadera conversión, el arrepentimiento real, ocurre en este momento pues ve en la actitud del padre desinterés y amor, principales características de una verdadera conversión. Esta conversión ocurre al acudir a Dios y al arrepentirnos de las malas acciones de nuestra vida.
Padre misericordioso[editar]

Regreso del hijo pródigo (Leonello Spada, museo del Louvre)
Este es verdaderamente el personaje central de la parábola. Representa a Dios Padre y fundamentalmente su atributo de misericordia. Desde el comienzo de la parábola se nos lanza una enseñanza, el padre tenía dos hijos. Aquí los dos hijos representan a la humanidad entera, uno a los pecadores que se alejan de la voluntad del Padre y el otro a los que se someten a esta, pero ambos son merecedores de la herencia paterna. El padre respeta y acepta la determinación que su hijo toma por su libre albedrío, le reparte su herencia y lo deja marcharse. Esta imagen nos presenta a un Dios que no es ni dictador, ni prepotente, que nos muestra el camino, nos da su heredad pero nos deja libres para que escojamos nuestro destino.
La otra aparición del padre es la manifestación de su plena misericordia. Al ver a su hijo que regresa sale a buscarlo corriendo y antes de que diga palabra alguna lo abraza y lo besa. En esta imagen se explica como Dios, incluso sabiendo que la conversión no es completa y que puede haber un trasfondo, sale en busca de aquel que lo necesita y lo llama, aceptándolo sin reprocharle su descarrío ni su indiferencia anterior. Por otra parte en su diálogo con su primogénito se transluce cómo Dios no descuida a aquellos que lo han seguido justamente y cómo ante el pecado de los justos su reclamo es tierno pero firme.
Primogénito[editar]
El primogénito es el personaje que menos participa en la parábola. Representa a los justos y fieles hijos de Dios, que se someten a la voluntad del Padre. El verdadero sentido de este personaje es mostrarnos como los fieles de Dios también caen en el pecado, en este caso la soberbia, y representa muy bien a los fariseos y escribas a los que Jesús le hablaba. Al reprocharle al padre lo que le hace a su hermano en comparación con lo que ha hecho por él se muestra que también en su fe su obediencia existía un móvil interesado.
Enseñanza fundamental[editar]
Esta parábola transmite una enseñanza tanto para los fariseos y escribas como para los pecadores y publicanos. Hoy en día puede decirse que sirve de enseñanza para los fieles cristianos y para el resto de las personas. A los primeros les muestra su debilidad ante la tentación. Indica que el pecado de soberbia puede alojarse fácilmente en ellos por profesar una fe, al mismo tiempo transluce que la fe cristiana no consiste solamente en participar en ritos y liturgias sino en practicar la misericordia y no juzgar a los demás. En relación a los segundos consiste en una invitación a la conversión. Así se les muestra las terribles consecuencias delpecado y de las malas acciones, la importancia de un verdadero arrepentimiento y la misericordia de Dios que todo lo perdona.
Punto de Vista Judío Nazareno[editar]
Dentro del judaísmo nazareno esta parábola o midrash cobra un cariz totalmente diferente al tradicional. La parábola ha sido vista como el retorno de la Casa de Efraím, las Diez Tribus perdidas de Israel, y su final unión a la Casa de Judá. Inclusive ha sido preservado con un nombre distinto: El Midrash del “Amor del Padre”, puesto que el personaje central de la narrativa no es el hijo necio sino el padre amoroso (Lc. 15:11 - 32). El análisis textual de este bellísimo Midrash, de acuerdo a la teología judía nazarena es trascendental para entender el futuro retorno de la Casa de Efraím:
Pasukim o versos 11 - 12:
11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos.12 El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda.
La historia inicia diciendo que un hombre tenía dos hijos. En los profetas estos dos hermanos son descritos como hijas o hermanas (Jer. 3). El mayor quien representa a la Casa de Judá, y el menor quien toma la imagen de la casa de Efraím. Este último pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía. De acuerdo al Talmud había dos formas de transmitir los bienes: Por testamento tras el deceso del padre, y por donación en vida. En el segundo caso, el hijo recibe la herencia pero no los intereses o su usufructo. En caso de venta, el comprador no podía tomar posesión del inmueble hasta que el padre había fallecido. Lo sorprendente de esta narrativa; y sin duda causó desasosiego en los que escucharon este Midrash de labios de Yahushúa ben David fue que el hijo menor se atreviera a pedir el control completo de la herencia, dejando a su padre desprotegido (Os. 11:1 - 3). El hijo mayor también recibió sus bienes en donación, la doble porción del primogénito, pero su ambición no le llevó a los extremos del hijo menor (Os. 6:4).
Pasuk o verso 13:
13 Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
El hijo menor vendió todo y con el dinero emigró a una provincia lejana del Imperio Romano donde vivió perdidamente. En otras palabras se asimiló en la población gentil (Os. 7:8 - 11).
Pasukim 14 y 15:
14 «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos.
Tras haber agotado sus recursos, sin amigos ni consuelo decidió tomar un trabajo que acarreaba maldición, cuidando una piara de cerdos (Os. 5:11; 13:15).
Pasuk 16:
16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada.
Su hambre era tan acuciante que hubiera querido comer el pienso de los animales, pero nadie se lo daba (Os. 9:3). En breves palabras Yahushúa Rabenu reflejó la dura realidad de la asimilación y el exilio, donde el judío se veía (y se ve en la actualidad) forzado a comprometer sus principios religiosos para sobrevivir. El hecho que el hijo menor cuidara animales impuros (Lv. 11:7), y no pudiera guardar el Shabat o alguna otra de las solemnidades lo abismó en la apostasía (Éx. 20: 8 - 11; Lv. 23).
Pasuk 17:
 17 Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!
Entonces se “volvió hacia sí”, כְּשֶׁעָשָׂה חֶשְׁבּוֹן נֶפֶשׁ esta es una expresión hebrea que significa “hacer penitencia”. Arrepentirse en polvo y ceniza (Os. 14:1 - 2, 8).
Pasukim 18 y 19:
18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre.
Y se puso en marcha mientras elaboraba su petición de perdón. No tenía esperanzas de ser recibido como hijo, dado que ya no tenía ningún derecho para un techo, vestido o comida, solamente anhelaba ser recibido como jornalero y ganarse su sustento (Os. 12:14).
Pasuk 20:
20 Y, levantándose, partió hacia su padre.«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
Cuando su padre lo avistó a lo lejos no esperó a recibirlo, corrió hacia él y lo besó largamente como señal de perdón (compárese con 2º S. 14:33). Para el mesoriental de edad madura de aquellos lejanos días correr aun cuando había prisa era considerado un acto desacostumbrado y poco digno. Que el padre del relato no se hubiera molestado en guardar las apariencias indicó a los oyentes del Midrash cuánto amaba a su hijo perdido (Jer. 31:200.
Pasuk 21:
21 El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.'
Rápidamente, el hijo dio inicio su petición de perdón pero jamás llegó decir “hazme como uno de tus jornaleros” porque su padre ya había dado tres órdenes a sus siervos semejantes a las que dio el faraón para elevar a Yoséf ha Tzadik a la dignidad de virrey (Gn. 41:42). “Poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”.
Pasuk 22:
22 Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies.
“Sacad el mejor vestido, y vestidle”. Un vestido de fiesta confeccionado con una tela preciosa, elevando a su vástago al nivel de un invitado de honor (Is. 61:10). En el antiguo oriente no eran conocidas las condecoraciones o medallas, si se deseaba honrar a alguien se le daba una ropa lujosa (compárese Gn. 37:3; Rev. 19:8). “Y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies”. Un anillo y calzado. El anillo era en realidad un sello con el nombre familiar que se empleaba para firmar documentos legales (compárese con Hag. 2:23), mientras que el calzado era para indicar que ya no era más un esclavo o un sirviente.
Pasuk 23:
23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
“Y traed el becerro engordado y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”. Por lo general las familias judías comían carne en los días de fiesta como Shabat o Sukot si lo permitía el presupuesto familiar; pero si su situación era económicamente estrecha se optaba con cebar algún cordero, cabra o carnero para ocasiones especiales. En este caso se sacrificó el becerro cebado de la familia para hacer un banquete de honor y una fiesta con música, palmadas, gritos de júbilo y danzas de varones (Jer. 31:4; Sal. 149:3).
Pasuk 24:
24 porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.
 El padre introdujo en su casa al hijo perdido y explicó su alegría a los miembros de la familia e invitados en los siguientes términos: “Porque mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Hay dos imágenes muy importantes en este pasaje: La resurrección de los muertos en las palabras “muerto era, y ha revivido” y la reunión de los exiliados de los cuatro puntos de la tierra en la expresión “perdido, y es hallado” (Ez. 37:1 - 14; Jer. 31:3 - 14; 33:14; 3:18). El paralelismo con las profecías de las dos casas es notable.
Pasukim 25 - 32:
25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. 29 Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!'
31 «Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'»
Cuando llegó del campo el hijo mayor, el cual representa a la Casa de Judá, rehusó a unirse a la fiesta y dar la bienvenida a su hermano menor. Ante las circunstancias, el padre tuvo que salir fuera a hablarle amistosamente. Sin embargo, el hijo mayor cegado por los celos llegó al extremo de reprochar a su padre y censurar a su hermano, a quien niega todo parentesco aplicándole públicamente la palabra “este” en tono despectivo y “tu hijo” en lugar de “mi hermano” (Ro. 11:11). Con estas palabras casi lapidarias el Mesías revela una dolorosa situación para los tiempos de la restauración: El duro rechazo de la Casa de Judá hacia sus hermanos de la Casa de Efraím que vuelven de las naciones sin medios ni formas de comprobar su judaidad. Rechazados por los gentiles por juzgarlos demasiado judíos, y despreciados por los hebreos por considerarlos demasiado gentiles. Sombras desconocidas que serán leyenda. Pese a ello, la Casa de Efraím vuelve llevando dentro de su ser un alma judía que ama al Todopoderoso, a la nación de Israel, a la Ley de Moshé y a su Mesías.”1
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↑ Francisco Martinez (2012). La Salvación viene de Los Judíos. Palibrio. pp. 186 – 189. ISBN 978-1-4633-1696-9.
En las artes[editar]
Artes plásticas[editar]

El retorno del hijo pródigo de Rembrandt.
De las parábolas de los Evangelios esta es una de las cuatro más representadas en el arte medieval, junto con las delas diez virgenes, la del rico y Lázaro y la del Buen Samaritano. En el Renacimiento son representadas diversas escenas de la parábola –la exigencia de la partición de la herencia, trabajando con los cerdos, y el regreso-, el Hijo Pródigo se convirtió en el tema clásico. Albrecht Dürer hizo un grabado a buril del Hijo Pródigo en medio de los cerdos (1496), un tema popular en el Renacimiento flamenco y holandés, y Rembrandt bosquejó la parábola varias veces, en pinturas y grabados; El retorno del hijo pródigo (1662, Museo del Hermitage, San Petersburgo) es uno de sus trabajos más sobresalientes.
Artes escénicas[editar]
En el siglo XV y XVI el tema tratado hasta la saciedad en el teatro isabelino como alegoría de la moral inglesa.
Las adaptaciones al ballet incluyen en 1929 la coreografía de George Balanchine sobre la música de Sergéi Prokófiev y libreto de Borís Kojno; y un oratorio de Arthur Sullivan.
En el cine muchas de las adaptaciones sumaron escenas al material bíblico para la representación de la historia; por ejemplo, la película El Pródigo de 1955 hizo aportes considerables, como añadir a una tentadora sacerdotisa de Astartéen la historia.
Literatura[editar]
Quizá el tributo literario más profundo para esta parábola es el libro “El retorno del Hijo Pródigo, un regreso a casa” del teólogo holandés Henri Nouwen escrito en 1992, en cual se describe su viaje espiritual, está inspirado en la pintura de Rembrandt “Retorno del Hijo Pródigo”.
Texto bíblico[editar]
El texto de la parábola, según aparece en la Biblia cristiana, en el Evangelio de San Lucas Capítulo XV, versículos 1 al 3 y 11 al 32 es el siguiente:
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Éste acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y él les repartió la herencia. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su herencia viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."
Lucas, 15, 1-3.11-32.
Bibliografía[editar]
Nouwen, Henri J. M. (2002). El regreso del hijo pródigo: meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. Promoción Popular Cristiana. ISBN 978-84-288-1151-4.
Enlaces externos[editar]
La parábola del hijo pródigo, en catholic.net
La parábola del hijo pródigo, en The Carmelite Website
Meditaciones sobre la parábola del hijo pródigo, por Anthony Bloom, en Mercabá
Interpretación de la parábola del hijo pródigo, en página web del Opus Dei
Estudio comparativo de los personajes de la Parábola del hijo pródigo
Música Parábolas de Jesús


Se puede añadir que perdidos los dones que habíamos recibido por nuestra separación de Dios, el lugar que antes era ocupado por nuestro Padre Celestial, ahora lo quieren ocupar otras fuerzas espirituales malignas y esos dones fruto del Espíritu se convierten en depresión, ansiedad, desesperanza, angustia, miedos, enfermedades neurológica, mentales, físicas, etc. que pueden dar paso a la posesión diabólica llenándose nuestra casa de cerdos (demonios inmundos).
Para salir de esta situación es necesario volverse hacia el Sumo Creador e ir derechos hacia Dios y El que sale todos los días, cuando nos divise a lo lejos, saldrá a nuestro encuentro por medio de Jesucristo (Nadie viene a mi si mi Padre no le atrae) para darnos su abrazo, sus besos y festejar en el cielo nuestro regreso a la casa del Padre.

El Padre Nuestro

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