martes, 22 de mayo de 2012

Fwd: [Unosmomentos] Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)



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De: "Unos Momentos" <nbadano@intermer.com.ar>
Fecha: 23 de mayo de 2012 04:07:07 GMT+02:00
Para: <Unosmomentos@yahoogroups.com>
Asunto: [Unosmomentos]  Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)
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Unos Momentos con Jesús y María
 

Lecturas del 23-5-12 (Miércoles de la Séptima Semana de Pascua)

 
SANTORAL: San Juan Bautista Rossi
 
Lectura de los Hechos de los apóstoles 20, 28-38
 
Pablo decía a los principales de la Iglesia de Efeso:
«Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas.
Velen, entonces, y recuerden que durante tres años, de noche y de día, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes.
Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.
En cuanto a mí, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles, les he mostrado que así, trabajando duramente, se debe ayudar a los débiles, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: "La felicidad está más en dar que en recibir."»
Después de decirles esto, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 67, 29-30. 33-35a. 35b-36c (R.: 33a)
 
R. ¡Cantad al Señor, reinos de la tierra!
 
 Tu Dios ha desplegado tu poder:
¡sé fuerte, Dios, tú que has actuado por nosotros!
 A causa de tu Templo, que está en Jerusalén,
 los reyes te presentarán tributo.
  R.
 
 ¡Canten al Señor, reinos de la tierra,
 entonen un himno al Señor,
 al que cabalga por el cielo,
 por el cielo antiquísimo!
 El hace oír su voz poderosa,
 íreconozcan el poder del Señor!
  R.
 
 Su majestad brilla sobre Israel
 y su poder, sobre las nubes.
 ¡Bendito sea Dios!
  R.
 
 
X Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 11b-19
 
Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:
«Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.»
 
Palabra del Señor.
 
 
Reflexión   
 
En el  Evangelio de hoy,  continuando con la oración sacerdotal que comenzó en el evangelio que se leyó ayer, Jesús ruega en esta parte al Padre por los discípulos que le pertenecen a Él y que pertenecen también al Padre.
Aquí Jesús no ruega por el mundo, aunque Jesús y el Padre aman al mundo, pero en este momento Jesús pide por los suyos, por los pastores de su Iglesia. Por esos pastores, que van a vivir en el mundo, sin pertenecer al mundo.
 
Jesús ha sido glorificado en ellos por su fidelidad. Ellos han creído en Él y han recibido su mensaje. Ellos necesitan de una manera especial la protección de Dios, ya que su maestro y protector les va a ser arrebatado.
 
Jesús le pide con fervor al Padre, que a esos hombres que eligió, los mantenga unidos a su persona y  para que sean uno, como Jesús y el Padre son uno.
Esta unión a Cristo y al Padre es la garantía de que van a poder cumplir con su misión.
Y el Señor pide al Padre, que les comunique también su Espíritu de la verdad, para que puedan cumplir su misión en el mundo.
 
Jesús envía a sus discípulos con una misión, así como el Padre envió a Jesús con una misión. Jesús con su muerte se consagra definitivamente para la misión que el Padre le encomendó, y por esa muerte, y comunicando a los suyos su Espíritu, los consagra para que puedan cumplir su misión en el mundo.
 
Cada hombre tiene una misión en el mundo, igual que esos primeros discípulos de Jesús, por los que nuestro Señor pide al Padre, y en ellos pide por todos los que vendrán en el futuro. Pide especialmente por esos hombres que van a tener la responsabilidad de guiar su Iglesia, pero también por todos nosotros, por todos los que estamos llamados también a colaborar desde la Iglesia en la construcción del Reino de Dios en este mundo
 
Y a nosotros también Jesús nos pide unión, nos pide  la misma unión que hay entre Él y el Padre.
Y los hombres no logramos esa unión, y no la logramos porque nos falta esa unión con Cristo.
 
Sólo cuando nos unimos a Jesús, podemos proyectar esa unión a nuestro prójimo.
Por eso en un matrimonio es tan importante la unión con Cristo, ese amor a Cristo, esa unión con Él, no resta nada a nuestro amor humano por nuestro esposo o por nuestra esposa,  sino que muy por el contrario, es el verdadero seguro de unión mutua.
 
Y en nuestra sociedad, pueden ser muchas las cosas que nos dividan, pueden ser muchas las diferencias, pero debe unirnos el amor a Cristo. Y ese amor a Cristo, nos permitirá vincularnos mejor entre nosotros.
Vamos a pedirle hoy al Señor unidos a María, que nos envíe su Espíritu, para que nos enseñe a vivir unidos, para que su presencia nos haga abiertos y tolerantes para comprender y aceptar a los demás tal cual son, para que seamos verdaderos testigos del Reino que anunciamos.
Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido en tu fulgor.

Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.

Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:
sólo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido en tu fulgor.

Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.

Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.

Pues te diré:
sólo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.

Dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

SANTORAL:  San Juan Bautista Rossi

 
Nació en 1698 en Voltaggio, pueblito del arzobispado de Génova. ya desde temprano mostró un espíritu piadoso, inclinado a practicar el bien y la virtud.
A los diez años de edad, fue por espacio de tres años a estudiar a Génova. Después por invitación de un canónigo pariente suyo viajó a Roma, donde ingresó en el colegio romano. Como anteriormente en Génova, Juan Bautista Rossi se granjeó la estimación y el respeto de sus profesores y condiscípulos.
En 1721 recibió las sagradas órdenes. Con espíritu alborozado celebró su primera misa en aquel colegio, en el altar de san Luis Gonzaga, patrono de la juventud, a quien pidió su protección.
Desde la época de estudiante, perteneció a la congregación de los apóstoles, entre cuyas directivas principales estaba el amor al prójimo y la visita de los enfermos en los hospitales. Tanto se esmeró en la práctica de la caridad que muy pronto fue llamado amigo de los humildes y padre de los pobres. En sus correrás por las calles romanas fue afectuoso consejero de los harapientos, de los mendigos y vagabundos, a quienes, ya ganada su confianza, enseñaba el catecismo y los preparaba para recibir la primera comunión.
En 1731 fundó un hospicio para mujeres desamparadas, a las que educó en la fe y las dispuso para conseguir una ocupación digna en casas  de gente honesta. Al morir en 1737 su pariente Lorenzo Rossi, canónigo de Santa María in Cosmedín, fue designado Juan Bautista para ocupar dicho cargo. En este nuevo estado extremó sus virtudes caritativas, visitando cárceles, hospicios, hospitales, y pasando largas horas en el confesionario, pues la fama de sus dones hizo que la gente de todas las clases sociales lo eligiesen para consuelo de sus almas.
Por razones de salud, en 1763 se radicó en Trinita dei Pellegrini, donde sufrió un ataque cardíaco. Un segundo ataque al año siguiente terminó con su vida. Era el 23 de mayo de 1764.
El hospital de la Trinita se hizo cargo de los gastos de las exequias. El santo era tan pobre en bienes materiales como rico en dones espirituales. La misa de réquiem revistió la pompa pontifical. Lo acompañaron gran cantidad de sacerdotes, religiosos, y los laicos, aquellos enfermos que él había socorrido, los convertidos a través de las confesiones, las mujeres redimidas; ellos eran su verdadera riqueza ante el Señor.
 

Otras celebraciones de hoy:  La aparición del Apóstol Santiago. Santos: Desiderio, Epitacio, Basileo, Miguel, Efebo, Mercurial, obispos; Lucio, Quinciliano o Quinciano, Julián, Almerinda, Eufrosina, mártires; Juan


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Weichs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA.  También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.
 
Unos Momentos con Jesús y María
 
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